sábado

Pepe




Pepe se cruzó en mi camino una noche de otoño esperando en la puerta de mi portal. Yo por aquél entonces vivía en un piso alto, un séptimo creo recordar.
Le vi esperando y pensé que seguramente pertenecería a uno de los vecinos pues no se movía de puerta. Cuando entré en el portal le faltó tiempo para hacerse una carrera y subir por la escalera como si quisiera llegar a su casa.
Yo ya había recogido algún que otro perro abandonado en la calle para llevarlo posteriormente a la Protectora de animales y le seguí escaleras arriba pensando que se detendría en el piso correspondiente a su hogar, pero la ascensión terminó en mi piso y Pepe no daba signos de querer detenerse ante nnguna puerta.
-Bueno... me dije, pues habrá que hacerse cargo de este perro tan feo.

Pepe era lo que los veterinarios denominan "Mestizo" en el apartado de raza canina de la cartilla de vacunación, y aparte de trotón y algo saltarín lucía unos atributos genitales desproporcionados para el tamaño de su alzada, aunque eso no lo apreciamos hasta pasado un tiempo despues.
Ya en casa y con algo de comer, no pareció dar síntomas de nerviosismo ni de extrañeza con lo que se notaba que estaba acostumbrado a estar en sitio cerrado aunque si noté que tosía y carraspeaba de vez en cuando, fruto seguramente de su escapada urbana. Esa noche dormimos sin ladridos ni estropicios.

Al día siguiente la visita que hice no fue a la Protectora de animales sino al veterinario ya que aunque yo no había pensado quedármelo, mi mujer a la que tambien le encantaban los perros estuvo remoloneando con la idea de que fuera parte de la familia y quedamos en que tendría un nuevo hogar si no había complicaciones sanitarias o de pertenecia.

El veterinario no encontró filiación alguna ni enfermedad significativa en Pepe, así que comenzó para mi la experiencia de tener un perro tras haber sido siempre un gran amigo de estos cuatropatas pero no haber decidido nunca tener uno conmigo.

Pepe, que contaba por esas fechas con aproximadamente cinco o seis años de edad como me informaron, estuvo con nosotros durante casi otros diez más hasta que ya el corazón en su tercer
aviso de fallo en el sistema no pudo más una noche en que murió en mis brazos tras esperar que volviéramos de cenar.

Desde aquél día en que lo encontramos o nos encontró a nosotros pasé a formar parte de los que encuentran en los animales algo más que un simple elemento de distinción.

Luego fueron apareciendo Pepa, Lola, Pepa y Rufino de los que ya hablaré en otra ocasión.

6 > > > > Centímetros:

Tesa dijo...

No estoy de acuerdo, no era nada feo, el Pepe: sólo un chucho mestizo
...y suelen ser los más listos.

Y mira que se hacen de querer.

Mcartney dijo...

Vecina:
El Pepe era lo ms chulo del barrio del Pilar. Hasta a los pastores alemanes les hacía cara.
Y era el más querido de la casa, claro que si.
Pero feo decohone.

Subterráneo dijo...

Es una de las cosas que echo de menos por mi tipo de vida: hace tiempo que no tengo perro. Y lo siento en el alma.

gatuna dijo...

parece que era inexorable que pepe se quedara en tu vida....
yo no puedo vivir sin gato...

TORO SALVAJE dijo...

Pepe tuvo suerte.
Vosotros también.
A veces la fortuna se muestra amable.

Te hice caso.

Saludos.

Mcartney dijo...

Underground:
Yo, por mi tipo de vida, hace tiempo que no tengo mujer.
Hay días que no lo siento nada.

Catter:
Se puede vivir con casi nada. Pero hay que estar dispuesto a ello.
Las mujeres tirais más por los gatos, no me preguntes por qué.

Bull:
Justiniano siempre le da otro carácter a la cosa.